Vuelvo a las andadas para recoger el testigo de la vida. Los años perecederos ya pasaron; nuevos vientos acompañan a este niño peregrino fuera del laberinto sin salida. Este ya se ha convertido en un caballero de noble casta y ahora grita a los siete vientos con furia la historia de como salir de ellos:
Te has enfrentado de cara al pasado, has luchado mano a mano contra el y has vencido, decidiendo que te acompañe por siempre, pero como amigos. Los demonios que un día te atormentaron ahora suplican tu perdón, y yo perdono pero no olvido; ahorraros el volver a cruzaros en mi camino. Solo te queda una batalla en la que luchar, pero sabes que cada día estas mas cerca de la felicidad.
La felicidad despedirá a la noble señora soledad dando paso a nuevos tiempos de renacimiento, en los que podremos reír y ver tranquilamente como todo lo malo se lo lleva el viento.
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