La Noche del Fénix

Prosa, poesía...


Se acabo el vivir reposando al abrigo de tan falsa montaña. Montaña que un día me acogió y me enseño a escudarme de lo que en esta vida nos maltrata. Bonitas fueron las mañanas en las que esperaba el atardecer, acariciando a la luna para ver anochecer. A lo lejos escucho lo que antes creía que era desprecio, y ahora por fin he comprendido que era la voz de los que me echan de menos. Entrar fue fácil, era un camino de rosas, pero salir es otra cosa; complicada y penosa. No puedo llevarme conmigo lo que conseguí en esta tierra, pues nada es mió, era una simple ilusión pasajera. Cada paso que doy veo la cumbre mas lejana, las piedras se despeñan tratando de parar mi ganas. Ganas de volver a reencontrarme conmigo y con los míos, volver de la oscuridad y el olvido Cualquier castigo para mi será poco, pues no tiene perdón el dar la espalda a los que quieres, a los que se preocupan, a los que te llaman…Por favor que no decaiga vuestra voz, pues la necesito para seguir adelante y no volver al valle del dolor.

Maldita y cruel realidad, por que me haces recordar que la gente viene y va, dejando que el sentimiento de pena en mi perdure y me ahogue hasta hacerme llorar. Quisiera volver a enterrar todos esos recuerdos de mi memoria, borrarlos de mi mente, volver a vivir en un mundo insulso pero sin preocupaciones. No me quedara otro remedio que aceptarlo y seguir caminando, sin rumbo aparente por este nuevo mundo extraño. No se que nuevos horrores se desenterraran en mi ser, puede que me vuelva loco o trunquen mi destino, por eso lo odio; pues quiero ser feliz y ver un nuevo amanecer, sin tormentas que hagan volver a llover.


Dedicado a Marisa Colombina
Tu recuerdo perdurara en todos los corazones de los que te conocieron.

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