La Noche del Fénix

Prosa, poesía...

Tanto tiempo a pasado desde entonces
y por mas que intento no logro olvidarla,
esa esencia canela de sus tiernos ojos,
esa sonrisa que cualquier mal espanta.

Recorrí todos los caminos habidos,
Cruce por las selvas mas espesas,
Pregunte a las estrellas si te habían visto
y ellas respondieron "no" con tristeza

Finalmente caí al suelo y no pude levantarme
la desesperación se reía y me pisoteaba
Lentamente mi ilusión perdía fuelle
Mi esperanza herida en el suelo se marchitaba

Un ángel se apiado y descendió de su morada
Con un gesto de cariño seco todas mis lágrimas
Ese lugar esta mas allá de las estrellas
Es un lugar donde solo llega el alma

La ilusión devolvió a mi roto corazón la vida
Toda la tristeza de mi interior se volvió alegría
Me levante y raudo me prepare para marchar
A aquel lugar que solo el alma puede alcanzar

Libre para ser feliz, para notar de nuevo tu calor, arroparte bajo el manto de estrellas que cubren las laderas infinitas de la noche sin tener que volver a decirte adiós...

Libre para mirarte a los ojos y sin temor decir te quiero, sin miedo a volver a perderte entre la niebla del tiempo, pues no volveré a soltar tu mano aunque queme como el fuego...

Que irreal puede ser la realidad en este mundo de codicia y maldad. Gente que camina con la mirada vacía sin sentido, ignorando al prójimo y despreciando al desconocido. Calles llenas de rencor sumidas en la triste melodía que día a día acaba con la alegría. Corazones que escondidos lloran en silencio, aclamando al cielo que ponga fin a tan largo tormento.
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Dolor, sufrimiento, ira, desamor, desengaño, tristeza, frialdad, desprecio, desesperanza, melancolía. Todo esto mezclado no es ni la mitad de lo que vivo cada día.
Alegría, amor, felicidad, ensueño, cariño, esperanza, amistad, pasión, tranquilidad, ilusión. Son cosas necesarias que le faltan a mi corazón.
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Sueño contigo noche tras noche, día tras día. No puedo dejar atrás esos ojos negro azabache que me hechizan. Ese pelo oscuro meciéndose al viento como las olas bordean la playa. Tu sonrisa inocente y sincera acompañada de la melodiosa voz que de sinceridad me impregna. No se como aguantare tan solitaria espera, en la que poco a poco me marchito sin saber cuanto me queda.

Todo sigue adelante, avanzando viento en popa a toda vela, los abismos han sido superados y ante mi puedo contemplar los hermosos valles por primera vez con tranquilidad. Todo esta envuelto por un halo de magia cristalina que dibuja el camino a seguir. La alegría de haber encontrado por fin la senda fue suficiente para borrar los horrores del pasado e infundir valor, coraje y ansias por surcar las tierras con una mirada distinta. Pero la felicidad a sido efímera, pasajera. Vuelvo a sentir la llamada de la soledad, que bajo el cobijo de un árbol marchito me sonríe, sabiendo que volvería a su vera. No me queda otro remedio que aceptar tan fiel pero ingrata compañía de la que una vez fue mas querida amiga. Por muy bonito que sea el paisaje que me rodea y por mas que el sol luzca con fuerza mostrando todo su encanto, no logro esbozar sentimientos gratos. Sigo la línea que traza mi instinto, sin vacilar, pues no pienso dejarme arrastrar de nuevo a ese pozo sin fondo; pero cabalgar sin convicción no me llevara lejos en estos bastos y engañosos parajes. Una lágrima brota de lo mas profundo de mi ser acompañada de una irónica sonrisa; pronosticando que si esta vez caigo, nada amortiguara mi caída.

De blanco y negro se viste la calle
De rojo fuego se tiñe el cielo
Avivando la llama que nace candente
Arropada baja un viento discreto

El soñador da sus últimos pasos
feliz de continuar vivo por dentro
No ha caído en esa sutil trampa
Sigue siendo el mismo por dentro

Pocos pasos le quedan por andar
hasta la muerte en forma de soga
Siete escalones hasta el frío altar
Un segundo para la eterna gloria


Se acabo el vivir reposando al abrigo de tan falsa montaña. Montaña que un día me acogió y me enseño a escudarme de lo que en esta vida nos maltrata. Bonitas fueron las mañanas en las que esperaba el atardecer, acariciando a la luna para ver anochecer. A lo lejos escucho lo que antes creía que era desprecio, y ahora por fin he comprendido que era la voz de los que me echan de menos. Entrar fue fácil, era un camino de rosas, pero salir es otra cosa; complicada y penosa. No puedo llevarme conmigo lo que conseguí en esta tierra, pues nada es mió, era una simple ilusión pasajera. Cada paso que doy veo la cumbre mas lejana, las piedras se despeñan tratando de parar mi ganas. Ganas de volver a reencontrarme conmigo y con los míos, volver de la oscuridad y el olvido Cualquier castigo para mi será poco, pues no tiene perdón el dar la espalda a los que quieres, a los que se preocupan, a los que te llaman…Por favor que no decaiga vuestra voz, pues la necesito para seguir adelante y no volver al valle del dolor.

Maldita y cruel realidad, por que me haces recordar que la gente viene y va, dejando que el sentimiento de pena en mi perdure y me ahogue hasta hacerme llorar. Quisiera volver a enterrar todos esos recuerdos de mi memoria, borrarlos de mi mente, volver a vivir en un mundo insulso pero sin preocupaciones. No me quedara otro remedio que aceptarlo y seguir caminando, sin rumbo aparente por este nuevo mundo extraño. No se que nuevos horrores se desenterraran en mi ser, puede que me vuelva loco o trunquen mi destino, por eso lo odio; pues quiero ser feliz y ver un nuevo amanecer, sin tormentas que hagan volver a llover.


Dedicado a Marisa Colombina
Tu recuerdo perdurara en todos los corazones de los que te conocieron.

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