Se acabo el vivir reposando al abrigo de tan falsa montaña. Montaña que un día me acogió y me enseño a escudarme de lo que en esta vida nos maltrata. Bonitas fueron las mañanas en las que esperaba el atardecer, acariciando a la luna para ver anochecer. A lo lejos escucho lo que antes creía que era desprecio, y ahora por fin he comprendido que era la voz de los que me echan de menos. Entrar fue fácil, era un camino de rosas, pero salir es otra cosa; complicada y penosa. No puedo llevarme conmigo lo que conseguí en esta tierra, pues nada es mió, era una simple ilusión pasajera. Cada paso que doy veo la cumbre mas lejana, las piedras se despeñan tratando de parar mi ganas. Ganas de volver a reencontrarme conmigo y con los míos, volver de la oscuridad y el olvido Cualquier castigo para mi será poco, pues no tiene perdón el dar la espalda a los que quieres, a los que se preocupan, a los que te llaman…Por favor que no decaiga vuestra voz, pues la necesito para seguir adelante y no volver al valle del dolor.
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